Trauma y su integración

¿Sabias que la mayoría de nuestros dolores emocionales y físicos provienen de posibles traumas no tratados?… El trauma es la causa de sufrimiento humano más equivocada, ignorada, negada, malentendida y no tratada. Cuando usamos la palabra trauma, estamos hablando sobre los síntomas debilitantes que muchas personas sufren como secuelas de experiencias que los sobrepasan o que perciben como amenazas a su vida.

Durante el desarrollo podemos estar agobiados por acontecimientos diarios comunes, tanto como personas que pasan por adversidades como accidentes, asaltos, duelos, etc. Amenaza y miedo intensos, así como agresiones verbales, pueden provocar verguenza extrema, inmovilizadora, y sensación de impotencia. Innumerables veces el trauma se esconde, y años después aparece, enviando mensajes a través de síntomas somáticos y conductas psicológicas inadecuadas. Es difícil reconocerlo,, pues sus consecuencias no siempre surgen de inmediato. Estas se instalan lentamente, y el individuo se va adaptando a los cambios discretos y graduales, sin notarlos.

El Trauma es una acción reguladora de nuestro sistema nervioso autónomo, ante experiencias devastadoras, que no pueden ser procesadas en el momento, pues la intensidad de riesgo percibida nos sobrepasa. Existen diferentes tipos de Trauma: existenciales o de Shock, en donde la persona se siente en peligro de vida; traumas de vinculación o del desarrollo, cuando el infante, por su vulnerabilidad, experimenta situaciones que no es capaz de resolver o digerir; traumas transgeneracionales y colectivos (desastres naturales, holocausto, dictadura… de la humanidad).

El sistema nervioso autónomo reacciona ante estas experiencias abrumadoras, reduciendo la sensibilidad, hasta congelar los sentimientos en el cuerpo y en la memoria.

El Trauma nos desconecta de nosotros mismos y de los demás…

“Trauma no son las cosas malas que te suceden, sino lo que sucede dentro de ti como resultado de lo que te sucede.” Gabor Maté

A nivel fisiológico y automático, nuestro sistema nervioso responderá ante una amenaza en forma de “lucha” o “huida”. Hay situaciones en las que no es posible enfrentar o escapar, y literalmente “nos congelamos”, separándonos del sentir en la situación… nos disociamos. Nuestro cuerpo se queda ahí, pero nosotros nos vamos… Esta desconexión nos protege cuando la intensidad de la vivencia se hace insoportable, es una reacción inteligente y natural del sistema nervioso al estar abrumado. Sin embargo, la gran cantidad de energía fisiológica que se activó para responder, no es ocupada, y quedará almacenada en el cuerpo y en su memoria procedural. Esta energía almacenada buscará salir, pues lo precisa para volver a estar disponible para el organismo, y tarde o temprano generará síntomas como descarga. Es así como el trauma puede impactarnos de maneras evidentes como de formas ocultas, que no se mostrarán por años, sin conciencia de que existen.

La formación de síntomas es una adaptación inconsciente cuyo objetivo es evitar que el organismo permanezca sobrecargado.

El trauma es un proceso neurofisiológico, no fue…, ES.

El evento traumático no es lo que causa el trauma, es la experiencia de sobrepasada respuesta frente a lo que se percibió como una amenaza de vida, lo que deja un sistema nervioso desregulado. Al lograr acceder a la memoria en el cuerpo, no a la historia mental de lo que paso, podemos dar desenlace a las respuestas defensivas, y presenciar…

Como el cuerpo libera el Trauma y restablece el bienestar.

Peter Levine

IMG_3069

En el Trauma se pueden vivenciar estados de alerta o miedo contantes, donde dimensiones de la experiencia, como sensaciones corporales, emociones y pensamientos se quedan fijas y presas en nuestro sistema, aun cuando el estímulo que se percibe como peligro haya pasado.

“No vemos las cosas como son, si no como somos”.

Anais Nin

A menudo nos orientamos antes de que nos demos cuenta de que hemos hecho una elección. Esta orientación es automática, es un filtro que nos protege de una sobrecarga, predeterminando una selección de estímulos, que puedan convertirse en hábitos o patrones.

Los Patrones traumáticos pueden hacernos filtrar poco, mucho o de forma distorsionada, atrapándonos en estímulos del pasado. Estos hábitos o patrones de orientación reforzados como formas de lidiar con traumas pasados o deficiencias de vinculación, tienden a continuar “gobernando”, incluso cuando las circunstancias ya han cambiado.

Trauma es la ilusión de que el peligro continua… de que aún estamos ahí…

Consciente o inconscientemente evitamos el contacto con todo lo que tenga que ver con el suceso traumático: circunstancias, colores, sensaciones, olores… todo. Manteniendo un estado de alerta constante, filtrando y reduciendo al máximo nuestro campo perceptual, limitando nuestro accionar, contribuyendo a un patrón de angustia e insatisfacción.

Nuestros estados internos colorean nuestra percepción de objetos, situaciones y personas: neuropercepción.

El ojo ve… la memoria revisa… la imaginación transve…

Manoel Barros

IMG_3205

Trauma del desarrollo, son aquellas experiencias demasiado fuertes, agobiantes, repentinas, vividas en la infancia, de manera repetitiva, que causan una alta desregulación del sistema nervioso, y que de manera usual, modelan y afectan la vida adulta.

Situaciones pre y perinatales, inconsistencia en los cuidados e inseguridad con los cuidadores, negligencia y falta de contención afectiva, comparación permanente, pueden gatillar traumas del desarrollo, haciendo que el sistema nervioso, de a poco, vaya limitando su capacidad de adaptación, quedando fijo en ciertas respuestas, conductas, emociones y pensamientos. El auto saboteo es característico de esta forma de funcionar y dice… no eres suficiente. 

Los síndromes se van organizando al servicio del sistema nervioso para asegurar la sobrevivencia.

La ansiedad, a nivel fisiológico por ejemplo, es una respuesta coherente del sistema nervioso frente a la sensación de amenaza, ante lo cual, como ya dijimos, podemos tener tres respuestas automáticas: lucha, huida o congelamiento. Estas respuestas fisiológicas son instintivas, y el que las podamos completar permite que el cuerpo descargue toda la energía que se activó y preparó para responder. A veces, cuando hemos vivido situaciones difíciles, la sensación de amenaza en el cuerpo queda fija, y el sistema nervioso responde con una activación constante o permanente, lo que podemos observar como estados de ansiedad crónicos.

La depresión, puede ser un síndrome asociado a respuestas defensivas constantes de congelamiento, es decir, en que no fue posible luchar o huir, y la única opción disponible fue paralizarnos para sobrevivir.

Agitación, activación corporal (aumento del ritmo cardiaco, respiración, sudor frio, etc.), angustia, crisis de pánico, timidez, miedo, vergüenza excesiva, dolores físicos, adicciones, se pueden observar tras una profunda desregulación del sistema nervioso.

“El trauma es una restricción de nuestra cosmovisión, nuestra personalidad y nuestra capacidad de responder al mundo. la curación del trauma es la reexpansión a nivel fisiológico, psicológico, emocional y espiritual”.  Gabor Mate

IMG_0769

El Trauma nos impide estar presentes, hasta que llegamos a tomar contacto con la emoción que no pudimos sentir en aquel momento, e integrarla.

El trabajo con el trauma nos invita a rescatarnos a nosotros mismo del pasado, es decir, a buscar esas partes propias que han quedado fragmentadas en la memoria y en el cuerpo, para volver a estar presentes y completos.

El cuerpo es un contendor, que contiene todas nuestras sensaciones y sentimientos. También es el límite que nos separa del ambiente y de los demás. Este límite se ve quebrado con el trauma, por lo que nos podemos sentir sumamente desprotegidos.

IMG_3337

La vivencia de estar sobrepasados es… “me quiebro internamente, mi estructura, cuerpo, no puede sostener lo que esta sintiendo”… Entonces nos separamos de la situación, creando un filtro para no ver aquello que duele. Ese filtro nos desconecta, de nosotros mismos y de nuestro entorno, haciendo que nos percibamos con temor, y que percibamos al mundo más pequeño de lo que es en realidad.

La respuesta de disociación nos protege en momentos en que el dolor se hace insoportable… “es demasiado”. Es una respuesta inteligente en ese momento, pero nos deja fragmentados. Una parte de nosotros se queda congelada en el momento en que sucedió el trauma, manteniendo la edad y el sentir de entonces. Esta parte buscara ser vista y reintegrada, pero nuestras otras partes, las que sobrevivieron al trauma, no querrán mirar allí, protegiéndonos, para no volver a sentirnos vulnerables.

Cuando alguien no puede sentir, es por que algo importante lo está protegiendo… los bloqueos no son debilidades, sino funciones sanas de regulación de nuestro sistema nervioso, el cual sólo dejara salir la energía retenida al encontrar suficiente seguridad. 

La seguridad se encuentra en el contacto, estando verdaderamente relacionado.

IMG_3297

SIENTO QUE ME SIENTES…

IMG_3249

El TRAUMA SE SANA EN EL VÍNCULO 

La experiencia de trauma me dice…”He pasado algo terrible, y nadie pudo protegerme, cuidarme, ayudarme… estoy solo, solo me tengo a mI mismo”.

La persona se cierra, creando una capa protectora, con lo que le será muy difícil abrirse al otro. Puede estar consigo mismo o con otro, pero difícilmente logra estar en contacto con los dos a la vez.

El espacio relacional tiene una inteligencia más elevada y logra procesar la experiencia. Ya no es un acontecimiento aislado en una persona, si no dos personas relacionadas que experimentan un mismo incidente y se relajan en el espacio relacional.

El pasado se repite hasta que lo miro y dejo entrar en mí.

IMG_3293

“Tal vez todos los dragones en esta vida, son solo princesas, esperando vernos bellas y fuertes,

Tal vez todo el horror, es justo en lo profundo de nuestro ser, algo que espera nuestro amor”

Rainer María Rilke

A través de la percepción sentida, volvemos la atención al cuerpo, a sus sensaciones y sentimientos; y acompañados, las sostenemos y transitamos, permitiéndonos completar aquellas respuestas de defensa que quedaron fijas, y su descarga de energía; posibilitando que el sistema nervioso esté nuevamente disponible para el momento presente.

Experiencias displacenteras como el miedo, precisan ser tratadas a nivel corporal, emocional y relacional, no reflexionando mentalmente. Cuando un miedo no puede relacionarse se queda en el cuerpo, y cuando el cuerpo en su estructura no puede sostener el miedo, este se va a la mente… Saber del sentimiento es diferente a sentirlo.

Acompañar es tolerar y sostener el dolor en otro, no querer quitarlo… sólo así se puede integrar.

Contar con un espacio relacional seguro y de confianza, donde poder relajarnos en la relación con el otro, avanzar a nuestro ritmo, respetando los tiempos necesarios para llegar a abrazar, procesar e integrar experiencias difíciles, esta vez acompañados.

Percibir al cuerpo como un lugar seguro… mi estructura, mi contenedor, mi estabilidad… que sostiene todo lo que fluye dentro.

Descubrir las relaciones entre los estados internos y los estímulos externos donde dirigimos la atención, entrenar la habilidad de autorregulación, conectar con los propios recursos y sabiduría…

Todo esto se logra en relación…

IMG_1054

Cuando dejamos de vivir automáticamente, aprendemos a referirnos conscientemente a nosotros mismos, dándonos cuenta, cada vez mejor, donde nos complica la vida, y donde no podemos crear una relación con nosotros mismos… pudiendo mirar con amor aquellos aspectos o partes propias que rechazamos, dándoles un lugar en nuestro interior.

A %d blogueros les gusta esto: